jueves, 14 de junio de 2012

Cherry Cheesecake Ice Cream

  Ya os dije que esto de la heladera me había gustado, y que tenía alguna que otra receta en la recámara esperando para ser hecha después de ese primer helado de fresa. Pues aquí tenéis una.


  Después de encontrar en la web muchas recetas de helado de tarta de queso me picaba la curiosidad, si la tarta de queso está tan rica, pues el helado de ese sabor no podía ser menos. Y como a Paco le gustan tanto me decidí a hacerla pronto, para así poder probar más variaciones a lo largo del verano.
















  Y no sabéis lo que me  alegro. Ha quedado un helado tan ricooooo..., ha sido un verdadero éxito. Podéis estar seguras de que repetiré, aunque sea con otra receta, así podré ir comentando cuál me parece la mejor.


  Estoy feliz pensando que queda poquito para las vacaciones, tengo unas ganas tremendas de que lleguen, las necesito a rabiar. Los últimos meses han resultado algo estresantes, mucho trabajo, muchas obligaciones, muchos compromisos, y... muy poco tiempo. Pero todo tiene su compensación, porque tanto esfuerzo ha valido para que todo saliera bien, y no hay nada mejor que sentirse bien por el trabajo bien hecho.
















  Creo que ese es el verdadero motivo de que esté tan contenta, que el descanso que se aproxima es bien merecido después de tantas horas de dedicación a cada tarea. Cuando una siente que ha cumplido con todo y además se ha hecho bien tiene su recompensa, es ese sentimiento inexplicable , pero estoy segura de que me comprendéis.


  No importa que los que te rodean a lo mejor no tengan esa percepción, pero eso da igual, lo siente una y con eso vale. Es cierto, a veces, por mucho que te esfuerces, tu trabajo no es tan reconocido por los demás, pero no merece la pena perder el tiempo pensando en eso, si eres honesta contigo y estás contenta pues ya es suficiente.
















  Y algo que también tengo muchas ganas de hacer es celebrar el sorteo. Tengo que daros las gracias, son tantos los comentarios, y tantos los que habéis descubierto este rinconcito, y dejáis unas palabras tan bonitas que no puedo dejar de emocionarme. La red está llena de gente estupenda que te dice cosas preciosas, que te regala premios blogeros, que comparte el sorteo en sus blogs, que hace tus recetas y las cuelga en tu fb o te manda un mensaje para que veas cómo les han quedado,..., en fin, todo consigue enternecerme y conmoverme, y todo, gracias a vosotras.


  Ingredientes:

* 300 gr. de queso crema.
* 250 gr. de nata doble.
* 250 gr. de nata agria.
* 200 gr. de azúcar.
* Una cucharadita de esencia de vainilla.
* 3 cucharadas de zumo de limón recién exprimido.
* Una lata de relleno de cerezas para tartas.


  Preparación:

- Primero, batiremos el queso crema para ablandarlo.

- Una vez ablandado, agregamos el azúcar y volvemos a batir para que quede todo bien integrado.

- Ahora agregamos la nata doble volviendo a batir.

- A continuación la nata agria.

- Y por último el zumo de limón y la esencia de vainilla.

- Verteremos la crema resultante en un recipiente tapado y lo dejaremos en el frigorífico unas 4 horas.

- Pasado ese tiempo, nos queda echarlo en nuestra heladera y seguiremos las instrucciones del fabricante.

- Y ya hecho el helado, le agregaremos la lata de relleno de cerezas, removemos un poco, para que así quede algo veteado.

- Ahora al congelador durante al menos 8 horas, y ya tenemos un delicioso helado.
















  Como veréis, no es complicado, quizás se trate más que nada de tener un poquito de paciencia, ya que necesita tiempos para enfriarse, pero en realidad es bastante sencillo como podéis comprobar. Y el resultado la verdad es que merece la pena, al menos a nosotros nos ha encantado. A ver si alguna os animáis y me contáis.



  Y sólo os queda hasta mañana para dejar vuestro comentario para el sorteo que realizaré el día 16, así que si alguno lo ha dejado para más adelante que no se le olvide al final, que a mí eso me pasa cada dos por tres. Muchos besos y nos vemos el sábado.


lunes, 11 de junio de 2012

Blue Cheese & Spinach Salad

  Y diréis que qué me ha dado hoy que os pongo una ensalada. No me he vuelto loca chicas, ya sabéis que ahora que llega el calor me gusta poner alguna receta salada, no doy para encender tanto el horno. Encima, aquí en Málaga hemos empezado ya el verano con ganas, llevamos varios días de intenso calor, con un terral horroroso, y eso que sólo estamos en la primera quincena de junio.


  Pero además de querer recomendaros cosas más propias de la temporada, tengo una excelente razón. Débora, del blog "Mis recetas del día a día", organiza un concurso precisamente de qué?, pues eso, de ensaladas.

  La verdad es que pensé que se me había pasado el plazo, porque lo vi el mes pasado, pero con tanta tarea no tuve tiempo y tenía ya en mente que debía haber acabado. Pero el otro día por Facebook pude ver que tenía hasta el día 13, y como Débora es una niña estupenda, creo que estoy en el deber de participar en su concursillo, por el mero hecho de hacerlo, para que sepa que ahí estoy, sin más.
















  Yo creo que es importante esto de mostrarse respeto y cariño blogero. Sobre todo con todos aquellos que una percibe como gente estupenda, que procuran estar ahí apoyándote cada vez que lo necesitas. Ayer me sorprendí leyendo la entrada de Manu, otro blogero culinario (La cocina mágica de Manu). Ha escrito uno de esos posts reivindicativos y valientes que a mí tanto me gustan, sobre lo que piensa del mundo blogero.

  Coincidimos en muchos puntos de vista, en otros con matices. Pero en definitivas cuentas creo que la mayoría de blogeros que no somos aceptados en las grandes esferas culinarias, venimos a pensar de una forma muy parecida. Habrá quien piense que se trata de envidia por no estar precisamente ahí, sólo puedo hablar por mí, aunque me parece que a la mayoría les pasa igual que a mí.
















  No busco que me consideren como una gran cocinera o repostera, sinceramente no lo necesito. Pero sí que pedimos respeto, quiero decir que estar a un cierto estatus blogero no te da derecho a menospreciar la labor de los demás, a convocar concursos injustos cuando ya tengo en mente a quienes se van a llevar los premios, que formar parte del repertorio blogero de una conocida revista no te hace perfecta ni más que nadie,...

 Y es que tener un buen número de seguidores no te hace estar por encima de nadie. A mí eso siempre me ha parecido tiranía. Digo desde siempre, porque me lo llevo encontrando a diario desde hace años, para mí, ser enfermera no me hace mejor que una auxiliar, pero tampoco me hace peor que el médico, cada uno tiene su labor y cada tarea es precisa, tanto que si una no se llevara a cabo tampoco podría tener lugar la otra.
















  Pues eso mismo, que quien se crea mejor por tener más seguidores o comentarios que se lo siga creyendo, ese problema tiene. Yo digo lo de siempre, aquí sigo desde mi rinconcito, y claro que me encanta que me leáis, que me tengáis en cuenta, que os inspiréis con mis recetas, o con mis fotos, o con mis palabras.
















  Por eso me sentí en el deber de participar en el concurso de Débora, y ya que he tenido la suerte de estar dentro de plazo y ahora que me lo puedo permitir, ahí estoy. Porque como a mí me gusta, pues también me agrada que las personas a las que aprecio, aunque sea de forma virtual, reciban ese cariño por mi parte, aunque sea con una pequeña participación en su concurso con esta humilde ensalada.
















  Y no tuve dudas, cuando vi las bases del concurso inmediatamente visualicé mi receta favorita de ensalada.  No es pretenciosa ni complicada, pero eso sí, rica rica. Cuando  hay alguna comida y yo propongo llevar la ensalada, esta receta es mi estandarte. Al principio siempre miran con recelo, a estas alturas hay muchos que se extrañan de ver las hojas de espinacas frescas en un plato, pero cuando se deciden a probarla por compromiso más que por otra cosa, todo hay que decirlo, les cambia la expresión de su cara.

















  El  mejor indicador es cuando alguien te dice que en la última cena con amigos hizo tu receta, señal de que les ha gustado bastante como para repetirla, y lo mejor es que también se llevan esa misma sensación que tú, esa de desconfianza por parte de los invitados al principio y la de satisfacción cuando la han probado.

  Ingredientes:

* Bacon.
* Qeso azul.
* Piñones.
* Picatostes.
* Hojas de espinacas frescas.
* Salsa de yogur.

  No os pongo cantidades, podéis echar la cantidad a vuestro gusto, puede que os guste más una cosa que otra, así que preparadla a vuestra manera, como hago yo.


  Preparación:

- En una sartén echamos el bacon y cuando comience a soltar algo de grasita añadimos los piñones.

- Seguimos a fuego medio-alto, sin dejar de remover hasta que el bacon esté bien hechito y los piñones tostaditos.

- En una fuente añadimos las hojas de espinacas, el queso azul cortado en dados, los picatostes y los piñones y el bacon templados.

- Para rematar un chorrito de salsa de yogur y lista!!!!

  ¿Habéis visto que sencillo? Creo que es la receta más fácil y rápida que jamás haya puesto en el blog, pero no os dejéis engañar, que si la hacéis comprobaréis por su sabor, que bien podría ser una de las ensaladas  de la carta de un buen restaurante.
















  Bueno Débora espero que te guste mi propuesta, muchos besos guapa, y sigue triunfando con tus tartas como lo estás haciendo. Ya te lo he dicho alguna vez, llegarás lejos.

sábado, 9 de junio de 2012

Jungle Cupcakes (Reto semanal de la magdalena: S-50.Magdalenas de cereza y coco)

  Pues aquí estoy con el encarguillo que os comenté. El encargo era mucho más pequeño, sólo me pedían dos cupcakes para unos gemelos para un cumpleaños, pero como quien me las pidió era un profe del cole de mis niños, me pareció que dos cupcakes era muy poquita cosa, así que le preparé una docenita, para que pudieran probarlas el resto de los invitados al cumple.
















 Don Ricardo es uno de esos profes que a cualquier niño le gustaría tener. Si subes a las aulas, identificas la suya fácilmente, la que esté más decorada con motivos infantiles, esa es. No he tenido la suerte de que sea el maestro, digamos, "oficial", de ninguno de mis hijos.
















  Pero los dos lo conocen, y él los conoce muy bien a los dos. Si a mi peque antes de empezar en el cole ya empezaba a pararlo y a preguntarle cosillas, como siempre íbamos acompañando a su hermano, pues Don Ri, como le dicen los peques, se interesaba siempre por el libro que llevara en las manos, que siempre iba con alguno.


















  Un día salíamos de una de las aulas después de una tutoría, y escuchamos a un montón de niños a voz en grito cantando: "¿Quién vive en una piña debajo del mar?..." Pues era ni más ni menos que la clase de Don Ricardo, con él a la cabeza bajando por las escaleras.

  ¿Cómo no van a estar los críos locos con él? Es el profe que más capaz es de meterse en el mundo de los chicos. Y claro, los niños, que no son tontos pues se pasan el día revoloteando a su alrededor.
















Ese es un síntoma claro de lo implicado que está un maestro. A mí, a veces, hay profes que a simple vista, me parecen demasiado serios o estrictos, pero si siempre hay niños a su alrededor, es una clara señal de lo entregado que está y de lo que los niños lo aprecian.
















 Otra señal, en mi caso muy clara, es cuando estoy preparando galletitas para los cumples de mis hijos por ejemplo, y alguno me pide que reserve alguna para fulanito o menganito. Si mis hijos quieren entregarle el recuerdo a algún profe, es porque sienten verdadero cariño por ese profesor.
















  Ya sabemos que no hay nadie más sincero que un niño, así que cuando ellos me demuestran ese respeto y ese aprecio por algún maestro en concreto, pues ya dispone por mi parte, del mismo aprecio y respeto. Ese sentimiento es inevitable, y es que lo bueno que hagan con mis niños, pues es mucho más que si lo hicieran conmigo misma.
















  Y como tenía que cumplir con el reto semanal, decidí que podía aprovecharla para el regalito. Tuve que deshacerme de una hornada entera, y es que como siempre voy con prisas, olvidé echar la levadura y aunque de sabor no estaban mal, pues quedaron como cocidas y con mal aspecto. Pero me había quedado sin leche de coco, y tuve que decidir con qué sustituirla, pensé que buttermilk con extracto de coco, y debo comunicaros que fue un gran acierto porque quedaron muchísimo mejor.
















  No tenía claro qué frosting utilizar, pero se me encendió la bombillita en el último momento y decidir montar mi nata vegetal, añadiendo extracto de cereza y de coco, y la combinación quedó deliciosa, sabrosa y delicada.
















  Como se trataba de dos niños de dos añitos me decanté por estas cápsulas y estas decoraciones de azúcar. ¿A qué crío no le gustan los animales de la selva?, me pareció que resultaría perfecto.
















 Y con esta receta, damos descanso veraniego al grupo. Hace ya demasiado calor para encender el horno cada semana, y no todo el mundo está tan loco como yo. Y me pareció que la receta número 50 era un buen número para dejarlo de momento, justo a mitad de camino. Así que en septiembre lo retomaremos con la receta 51.


 Ingredientes:

* 125 gr. de guindas escarchadas.
* 280 gr. de harina blanca.
* Una cucharada de levadura en polvo.
* 1/8 cucharadita de sal.
* 115 gr. de azúcar extrafino (ya sabéis que es poquita azúcar, yo subiría a 175-200).
* 40 gr. de coco rallado.
* 2 huevos medianos.
* 250 ml.de leche de coco.
* 6 cucharadas de aceite de girasol u 85 gr. de mantequilla.
* Una cucharadita de extracto de vainilla.
* 12 cerezas frescas con tallo.


  Preparación:

- Precalentamos el horno a 200ºC, y engrasamos nuestro molde para magdalenas o bien lo forramos con las cápsulas.

- Cortamos las cerezas en trocoitos.

- En un bol tamizamos la harina, la levadura en polvo y la sal. A continuación incorporamos el azúcar, el coco rallado y las cerezas escarchadas troceadas.

- En otro bol batimos lo huevos ligeramente, y luego incorporamos la leche de coco, el aceite o la mantequilla, y el extracto de vainilla.

- Hacemos un hueco en el centro de los ingredientes secos y batimos los líquidos batidos. Mezclamos lo suficiente para que queden ligados, pero sin trabajarlos demasiado.

- Repartimos la masa entre los moldes y las coronamos con una cereza fresca entera.

- Horneamos las magdalenas durante 20  minutos, o hasta que la masa suba, y esté firme y dorada.

- Las dejamos en el molde durante 5 minutos y, después, o las servimos calientes o lascolocamos en una rejilla para que se terminen de enfriar.






















  Y bueno, no pude hacerle entrega de estos cupcakes al profe en persona porque me tocó ir al curro, así que no pude verle la cara. Lo hizo mi marido, y ya sabéis que no es muy charlatán, pero espero que los hayan disfrutado, y que pasen un día estupendo celebrando el cumple de los gemelos.

jueves, 7 de junio de 2012

Bacon Mini-Cupcakes (Reto semanal de la magdalena: S-49)

  Aquí ando de nuevo con el reto semanal. Decidí que esta semana las pondría saladitas, ya que ahora ya apetece menos tanto bizcocho y, al menos a mí, me apetecen más los postres dulces pero fresquitos y cositas saladas.
















  Así que el lunes por la mañana me puse manos a la obra y preparé estos mini-cupcakes a modo de aperitivo. Me encantan así, en pequeñito, como si fueran canapés. Cuando los hago en tamaño normal los salados, me parecen demasiado mazacotes y sequerones. En cambio, cuando los hago en pequeñito y les añado algo de "frosting", el resultado es excelente y resultan mucho más exitosos en la mesa.


  Y chicas, tengo que deciros que por fin estoy más relajada. Ya he acabado mis prácticas en el hospi del curso que os dije que estaba haciendo, sólo me queda hacer algunos casos clínicos y se acabó. Lo peques llevan ya desde principios de mes saliendo a las tres de la tarde, lo que me deja algún día que otro echarme media horita después de comer.

  Sólo me queda pendiente un encarguito especial que me pidió un profe del cole (que en ello estoy), y bueno, los regalitos que sabéis que me gusta hacerle a los profes, sobre todo ahora a final de curso, cuando la despedida es más larga. Ya sabemos que el peque continuará con los mismos el curso que viene, de Rafa no lo sabemos aún, aunque no me importaría, estamos contentos con los que le han tocado este año.
















  Y estoy feliz, pensando que ya mismo tocan las vacaciones, unas largas y merecidas vacaciones. Aunque me temo que como cada año, acabaré más cansada de lo que empecé, porque seguro que me embarco en algo, aunque la verdad es que no tengo nada en mente, ya pinté el año pasado. Y bueno, siempre me gusta aprovechar para dar un repaso a los armarios y esas cosas, pero vamos, nada extraordinario.
















  Lo más importante que tengo pendiente es preparar bien nuestro viaje de verano, que este año será muy muy especial, porque nos vamos con los peques a Euro Disney, por finnnnn!!!, es un sitio que siempre he querido visitar, de hecho, fuimos hace 3 años a París, y aunque mi marido me propuso ir, le dije que no, que  cuando fuera, lo haría con mis peques, porque no soportaría estar allí viendo todo aquello y acordándome de ellos a cada instante.
















  La llegada de los mocosos te cambia por completo la forma de ver la vida, bueno, de verla y de vivirla. Cómo una cosa tan pequeñita puede hacer que tu vida pegue un vuelco y ya nada vuelva a ser lo que era. Si lo pienso bien, mis preocupaciones nada tienen que ver con las de antes, ni muchos de mis quehaceres, ni mis horarios, ni siquiera mis sueños son los mismos ya.


  Ahora lo veo todo con otros ojos, cada decisión que tomo va dirigida a su favor, a sus intereses, pensando en lo que más les conviene. Tanto Paco como yo encaminamos nuestros esfuerzos hacia una vida mejor para ellos, teniendo siempre en cuenta cómo les puede afectar cada paso que damos.
















  Y todas las que seáis mamis sabréis que no siempre es fácil. Es complicado a veces decidir cuál será el camino correcto, es más, a veces no se escoge, y te equivocas, pero bueno, eso forma parte de la aventura de ser padres no??? Yo no conozco a nadie que no haya cometido un error nunca, así que imagino que eso también debe formar parte de su educación, aunque nos duela mucho equivocarnos.
















  Con los años, te das cuenta de que las primeras decisiones que tomabas cuando eran muy pequeñitos y que te parecían tan difíciles de tomar, no dejan de ser meras anécdotas, que todo se va complicando, y lo peor, es que te vas haciendo a la idea de que todo irá a más, quiero decir, que cuanto  más mayores más complicado va siendo todo. Alguien me contó una vez que la señora que tenía en casa para hacer las tareas domésticas, le decía la siguiente frase: "Niño pequeño, problema pequeño. Niño grande, problema grande" Y cada vez me doy dando más cuenta de que es una verdad tan grande como una catedral, y afronto con algo de temor los días venideros, esos en los que los chiquis ya no serán tan chiquis, ni sus problemas tampoco.
















  Ingredientes:

* 250 gr. de bacon (panceta) ahumado y sin corteza.
* 7 cucharadas de aceite de girasol.
* Una cebolla fina picada.
* 280 gr. de harina blanca.
* Una cucharadita de levadura en polvo.
* 1/4 cucharadita de sal.
* Pimienta negra recién molida.
* 2 huevos medianos.
* 250 ml. de suero de mantequilla (buttermilk).
















  Preparación:

- Precalentamos el horno a 200ºC, y engrasamos los moldes o bien colocamos nuestros cestiilos en el mismo.

- Troceamos el bacon y, para decorar, reservamos 3 lonchas cortadas a su vez en cuatro trozos cada una.

- Calentamos una cucharada de aceite en una sartén. Añadimos la cebolla y la rehogamos durante 2 minutos. Después incorporamos el bacon y sofreímos durante unos 5 minutos, dándole la vuelta de vez en cuando hasta que esté crujiente. retiramos del fuego y lo dejamos enfriar.

- Mientras tanto, tamizamos la harina, la levadura en polvo, la sal y pimienta al gusto en un bol grande.

- Batimos ligeramente los huevos en otro bol, y a continuación, agregamos la buttermilk y el resto del aceite.

- Hacemos un hueco en el centro de los ingredientes secos, vertemos los líquidos batidos, y después, mezclamos el sofrito con el bacon.

- Mezclamos un poco para que queden ligados, pero sin trabajar demasiado la masa.

- Repartimos la mezcla entre los moldes. después, colocamos un trozo de bacon sobre cada magdalena. y las horneamos durante unos 20 minutos o hasta que la masa suba y esté firme y dorada.

- Las dejamos enfriar 5 minutos en el molde y las servimos calientes.
















  Me llevé unos cuantos al trabajo y gustaron mucho, a Paco le encantaron, y Rafa también dijo que estaban muy ricas, y eso que a él los salados no le suelen hacer mucha gracia. Así que si él dijo que estaban buenos, os podéis fiar. Besotes.

martes, 5 de junio de 2012

Strawberry Ice Cream

  Pues sí, por fin me compré mi heladera del Lidl. No sé quién tenía más ganas de que la estrenara, si mi hijo o yo, y es que como a Rafa le gusta tanto que le prepare cositas, pues aproveché que el fiinde lo pasaba de campamento con su padre, para tenerle la sorpresita preparada el domingo cuando regresaran.
















  Y para estrenar la heladera aproveché que aún hay fresitas para hacerlo con este sabor que tanto le gusta. Hice la receta básica del libro que acompaña a la maquinita, por ser la primera vez no quise arriesgar.


  Pero tranquilas, que ya tengo alguna por ahí ya pensada, más original. Y es que claro, para eso me he comprado otro cacharro más, para preparar helados con sabores poco corrientes, y eso es complicado, porque en las heladerías cada vez encuentras más variedad.






















  Eso sí, caros, carísimos. En cambio en un super los puedes encontrar de marca blanca a unos precios apañadísimos, pero claro, sin tanta variedad. Así que esa es la finalidad de hacerme con otro trasto más que no sé dónde voy a guardar, que aún anda dando vueltas de aquí para allá porque no le he encontrado un lugar.


  Poder hacer helados diferentes y que no salgan a un costo tan elevado. Así que aquí tenéis el resultado, muy rico, para mi gusto algo falto de azúcar, de hecho he podido comparar con otras recetas después, y verdaderamente, todas tienen mucha más azúcar.
















  Aunque tiene un sabor a fresas intenso y delicioso. Mi niño quedó encantado cuando lo probó, y fue su postre para la cena, con lo que muy malo no debió salir...jejeje

  Ingredientes:

*  2 yemas de huevo.
* 200 ml. de leche semi-desnatada.
* 200 ml. de nata líquida para montar.
* 70 gr. de azúcar glas.
* 300 gr. de fresas.
















  Preparación:

- Batimos las yemas y el azúcar glas hasta que la mezcla se vuelva pálida.

- Añadimos la leche fría.

- Montamos la nata.

- Añadimos la nata montada a la mezcla anterior hasta que quede una masa homogénea.

- Trituramos las fresas.

- Añadimos el puré de fresas a la mezcla y removemos hasta que quede todo bien integrado.

- Ya sólo nos falta seguir las instrucciones de nuestra heladera, y refrigerar en el congelador, a ser posible durante toda la noche, y... listo!!!!

















  Pues éste ha sido mi primer helado en heladera y espero que no sea el último. Como os he comentado, mi hijo mayor, mi gran fan, está encantado con que mami se haya hecho con otro trasto...jejeje

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...