Seguro que en vuestras casa queda algún licor de las Navidades que esté rico que no pensáis gastar de momento, pues ahora es la oportunidad ideal para hacer que nuestras torrijas tengan un sabor increíble.
En este caso se me ocurrió que este licor de crema de turrón iba a quedar estupendo, y no me equivoqué ni un poquito...qué requetericas han quedado. Hice 2 buenas fuentes de torrijas y no quedó ni una. Eso sí, ya sabéis que a mí me gusta repartir, pero todo el mundo pareció quedar contento.
En fin, que igual que el año pasado me estoy hinchando de hacer torrijas, por un lado porque nos encantan en casa y por otro...pues porque van pidiendo mis compis, mi madre y los compis de mi marido. Y a una que no le gusta de hacerse de rogar pues se arremanga y se pone manos a la obra.
Ingredientes:
* 2 tazas de leche. * Cáscara de limón. * Rama de canela. * 1 taza de licor de crema de turrón. * 2 huevos. * Aceite vegetal para freír. * Azúcar y canela para rebozar las torrijas.
Preparación:
- Por un lado calentamos la leche con la rama de canela y la cáscara de limón hasta que hierva. Una vez infusionada la leche retiramos del fuego y dejamos enfriar.
- Una vez esté frío lo agregamos el licor de crema de turrón y mezclamos bien, que quede todo bien integrado.
- En otro bol batimos los huevos.
- Preparamos otro bol con el azúcar y la canela.
- Vamos pasando las rebanadas de pan primero por la mezcla de leche y después las mojamos en el huevo y cuando el aceite esté bien caliente las freímos a fuego medio-alto hasta que estén bien doraditas. - Las pasamos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y aún calentitas las pasamos por el azúcar con canela.
Pues ahí va otra de torrijas y esta semana me adelanto porque tengo otra idea en la cabeza y si me sale tal cual me la he planteado pues quiero que me dé tiempo a ponerla en la fecha indicada, que al final me lío me lío y no saco tiempo pa ná. Muchos besotes y hasta la siguiente entrada.
Pues esta vez se me ocurrió darle un toque especial a mis torrijas y me pareció que si infusionábamos la leche con té podía funcionar, y vaya si funcionó. Salieron como unas 20 torrijas y desaparecieron todas.
Las hice con un fin, era el santo de mi madre y de un compi de trabajo al que le encantan los dulces. Mi madre, que es de las que no les gusta recibir regalos porque dice que tiene de todo y que no tiene espacio disfrutó como una enana, porque los dulces, sobre todo si se trata de cositas clásicas son su perdición. Y bueno, con el compañero, lo voy a obviar, de desagradecidos está el mundo lleno (total si a él le pareció mejor traer una botella de sidra el gaitero para 20 para celebrarlo, pues ya está, para él la perra gorda..., total, pa una vez que trae algo).
Al resto de mis compis de trabajo les encantaron porque dejan un regustillo diferente y no quedaron nada empalagosas con el cambio de sirope de caña de azúcar en vez de miel. Así que ahí os dejo la receta por si os apetece probar algo nuevo.
Ingredientes:
* 2 tazas de leche.
* 4 bolsitas de té Chai. * Cáscara de limón. * Rama de canela. * 1 taza de crema de coco. * 2 huevos. * Aceite vegetal para freír. * Sirope de azúcar de caña, para rociar.
Preparación:
- Por un lado calentamos la leche con las bolsitas de té Chai, la rama de canela y la cáscara de limón hasta que hierva. Una vez infusionada la leche retiramos del fuego y dejamos enfriar.
- Una vez esté frío agregamos la crema de coco y mezclamos bien, que quede todo bien integrado.
- En otro bol batimos los huevos.
- Vamos pasando las rebanadas de pan primero por la mezcla de leche y crema de coco y después las mojamos en el huevo y cuando el aceite esté bien caliente las freímos a fuego medio-alto hasta que estén bien doraditas. - Las pasamos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y aún calentitas las rociamos con el sirope de azúcar de caña.
Y ya tenemos nuestras super torrijas, deliciosas y con un toque diferente. ¿Qué? ¿Os decidís? Si es así, ya me contáis que os han parecido. Muchos besotes y hasta la róxima receta que ya anda rondando por ahí.
La Semana Santa se nos echa encima y el otro día me acordé de que a mi mami le encanta la leche frita y que hacía un montón de tiempo que no se la preparaba, y esas cosas que pasan, que precisamente esos días andaba ella acordándose y con un poquito de antojo.
Así que sin saberlo preparé una buena fuente, le llevé a ella, otra buena tanda la llevé al trabajo y dejé unas poquitas en casa. Estaba encantada, tanto, que se lo contó a mi tía, que justo iba a venir a verla y le estuvo contando que ella lo había intentado y al final se la comió como unas natillas porque no le había cuajado.
Así que no se me ocurrió otra cosa que preparar de nuevo otra buena tanda para que una parte se la llevara mi tía, y otra para que la comieran ese día de postre. Quedaron también algunas para casa. ¿Y sabéis qué? Pues que no quedó ni una mijita y que a todo el mundo le encantó. Así que os dejo la receta por si estos días os viene a vosotros también el antojo, para que no os quedéis con las ganas.
Ingredientes:
* 1 litro de leche.
* Piel de limón.
* 1 palo de canela.
* 200 gr. de azúcar.
* 100 gr. de maicena.
* 1/2 cucharadita de canela molida.
* 1 pellizco de sal.
* 4 yemas de huevo.
* 100 gr. de harina para todo uso (para rebozar).
* 2 huevos batidos (para rebozar).
* Aceite vegetal para freír.
* Azúcar y canela para rebozar al final.
Preparación (en Thermomix):
- Ponemos en el vaso la leche, la piel de limón y el palo de canela y programamos 7 minutos, Tª:100ºC y velocidad 1. Colamos y reservamos.
- Sin lavar el vaso echamos el azúcar, la maicena, la canela molida, la saly las yemas. Programamos 8 segundos, velocidad 3.
- Añadimos la leche que teníamos reservada. Programamos 8 segundos, velocidad 7.
- Vertemos la crema en una bandeja de horno cubierta de papel encerado (nos hará más fácil su desmoldado). Debe quedarnos un grosor de 1-2 centímetros.
- Dejamos enfriar durante un par de horas, o lo necesario para que quede bien cuajado.
- Cortamos en cudraditos, pasamos por harina y huevo, y con el aceite bien caliente freímos a fuego medio-alto por ambos lados, que nos queden doraditos.
- Apartamos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y aún templadas las rebozamos en la mezcla de azúcar y canela.
Yo siempre la he preparado en Thermomix, me resulta lo más cómodo y rápido y si la tenéis os la recomiendo por limpieza y rapidez. La Thermomix es de esos aparatos que aunque te plantees muy seriamente si comprarla o no porque cuestan un dinerito, cuando te decides a adquirirla pues te alegras porque terminas sacando rendimiento. La mía debe tener ya unos 10 años o más y ahí sigue dando el callo. Yo no soy de las que la usa para absolutamente para todo, pero sí que le doy bastante trabajo.
En fin, que es solo un consejo, que yo ni las vendo ni nada...jajaja, pero si podéis, pues deciros que eso, que es una buena inversión. Yo os dejo ya mientras le doy vueltas a cómo voy a preparar las torrijas este año, que ya sabéis que me gusta darles algún toque especial, como a otros dulces típicos, sobre todo, si puede ser, para mejorarlos. Así que muchos besotes y hasta la próxima receta.
Ya sé que estrené este molde no hace mucho, pero como ahora los señores de Nordic Ware se lo han traído para España pues no he podido resitirme a preparar otro bizcocho con él, y es que no me canso de mirarlo.
Sí, sí, se empeñan en ponernos fotos con imágenes muy limpias para que se aprecie muy bien esa forma tan bonita, pero yo soy de las que creen que no pierde ni un ápice de bellaza por añadirle un frosting, y no vamos a negarle lo que gana en sabor,
En fin, que aquí lo tenéis otra vez con una receta que es capaz de resucitar no digo a un muerto, pero sí a un grupo de enfermeras a las que les toca trabajar de noche y que necesitan mucha energía para afrontar las largas horas que nos esperan, con paseos interminables por esos pasillos acudiendo a las llamadas de esos timbres, a veces justificadas, a veces no...ya se sabe, gajes del oficio.
Ingredientes:
* 2+1/2 tazas de harina para todo uso.
* 4 cucharaditas de café en gránulos.
* 2+1/2 cucharaditas de polvo de hornear.
* 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico.
* 1/2 cucharadita de sal.
* 1 taza de mantequilla, a Tª ambiente.
* 1/2 taza de azúcar moreno.
* 3/4 taza de sirope de arce.
* 1 cucharadita de pasta de vainilla.
* 3 huevos grandes.
* 1+1/4 tazas de nata agria.
* 120 gr. de chocolate blanco, derretido y enfriado.
* 3 cucharadas de café granulado.
* 3 cucharadas de sirope de arce.
Preparación:
- Precalentamos el horno a 180ºC y engrasamos el molde.
- En un bol tamizamos juntos la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato, la sal y agregamos el café granulado. Reservamos.
- En el vaso de la batidora mezclamos la mantequilla y el azúcar moreno hasta que nos quede ligero y esponjoso, a velocidad media-alta durante unos 3 minutos.
- Añadimos el sirope, la vainilla y volvemos a batir para que quede bien integrado todo.
- Agregamos los huevos, como siempre, uno a uno, batiendo bien entre ellos.
- A velocidad baja vamos añadiendo la mezcla de harina en tres veces, alternando con 1 taza de nata agria, empezando y terminando siempre por la harina.
- Vertemos la masa en nuestro molde engrasado y horneamos durante 45-50 minutos, o hasta que al insertar un palillo, este salga limpio.
- Para el frosting mezclamos el chocolate con 1/2 taza de nata agria, el café y el sirope.
- Ya sólo nos queda rociar sobre el pastel, y a mí hoy me ha dado por ponerle unos trocitos de caramelo salado que le vienen genial, pero eso ya como os guste a vosotras.
Espero y deseo que os animéis a poneros manos a la obra con esta receta. El frosting acompaña de maravilla a ese bizcocho tan esponjoso y jugoso y no os va a defraudar en absoluto. Yo os dejo que ando de saliente y necesito urgentemente pegarle unos cuantos "bocaos" a la cama. Muchos besotes y hasta la próxima entrada.
Mira que paso horas leyendo blogs y recetarios buscando inspiración para elaborar nuevas recetas, pero hasta hace nada no sabía nada del Tangz Hong, así que no podía esperar a hacer algo con esta especie de bechamel que hace que las masas queden suaves y esponjosas.
La humedad de esta mezcla ayuda a conseguir un efecto estupendo en bollería, así que os recomiendo que lo probéis. Estos donuts han sido una maravilla. Salieron un montón, pero entre casa y el trabajo desaparecieron en nada, fue un visto y no visto.
Estoy segurísima de que volveré a usarla para otro menester. Mientras tanto, os dejo con la receta de hoy que no tiene desperdicio.
Ingredientes:
Para la masa:
* 2+1/2 tazas de harina para todo uso.
* 4 cucharadas de azúcar.
* 3 cucharadas de mantequilla ablandada.
* 1/2 cucharadita de sal.
* 1/2 taza de leche.
* 1 huevo.
* 2 cucharaditas de levadura seca activa.
* 1/2 taza de tangz hong.
* Aceite para freír.
Para el tangz hong:
* 1/3 taza de harina para todo uso.
* 1 taza de agua.
Para el glaseado:
* 3 tazas de azúcar glas (tamizadas).
* 1/2 taza de agua.
* 2 cucharaditas de vainilla en pasta.
Preparación:
- Comenzamos preparando el tangz hong mezclando 1/3 de taza de harina y una taza de agua en una cacerola pequeña a fuego medio hasta que se espese y al pasar la cuchara se queden marcadas las líneas. Reservamos y dejamos enfriar.
- Una vez frío lo añadimos junto con el resto de ingredientes (menos el aceite) al vaso de la batidora y con el accesorio de gancho masaremos durante 15 minutos.
- Dejamos reposar hasta que doble su volumen.
- Golpeamos para sacar el aire y dejamos levar una segunda vez hasta que doble de nuevo su volumen.
- Extendemos sobre una superficie enharinada y con nuestro cortador le damos forma a los donuts.
- Los vamos colocando sobre una hoja de papel encerado y los dejamos reposar de nuevo para que leven por última vez.
- Calentamos el aceite y freímos a fuego medio durante 30-45 segundos por cada lado.
- Mientras se calienta el aceite tenemos la oportunidad de preparar el glaseado mezclando todos los ingredientes en el vaso de la batidora con las varillas. Así podremos sumergir nuestros donuts cuando aún estén templados.
- Una vez hayamos rebozado los donuts en el glaseado dejamos que sequen sobre una hoja de papel encerado.
Pues ya está, otra semana más, objetivo cumplido. No creáis que es fácil, me paso muchos de mis ratos libres buscando nuevas y mejores recetas. No siempre acierto, pero os aseguro que lo intento cada vez. Así que ahí seguiré busca que te busca. Muchos besotes y hasta la próxima entrada.
Mira que hace días que tenía hecha esta receta con sus fotos y todo, pero me ha costado preparar la entrada una vida. y es que me siento cansadísima últimamente. Los turnos en el hospi se me han hecho eternos con unos enfermos muy complicados que necesitaban muchísima atención y cuidados y me faltaba tiempo para llegar a todo.
A eso le sumamos que en casa tampoco paro mucho que digamos y así el otro día cuando llegué a trabajar me decía uno de mis compis: "Jabata, vaya ojeras que tienes". Yo es que soy ojerosa, pero cuando se le añade ese color blanquecino (moreno fluorescente, lo llamo yo) pues se me queda una mala cara...
Total, que esta semana blanca me va a venir genial, no porque tenga vacaciones, que no las tengo, pero al menos me permitirá no madrugar los días que no tenga que trabajar porque los chicos no tienen clase y así la vida durante esos días se hace más relajada.
Ingredientes:
Para el bizcocho:
* 3 tazas de harina para todo uso.
* 1 cucharadita de bicarbonato sódico.
* 1 cucharadita de sal.
* 1/2 taza de mantequilla sin sal, a Tª ambiente.
* 2+1/2 tazas de azúcar.
* 6 huevos grandes, a Tª ambiente.
* 1 taza de nata agria. a Tª ambiente.
* 1 cucharadita de extracto de vainilla.
* 1 cucharadita de extracto de coco.
* 1 cucharadita de extracto de limón.
* 1 cucharaditas de extracto de almendra.
* 1 cucharadita de extracto de ron.
Para el glaseado:
* 1/2 taza de azúcar glas (tamizada).
* 1/2 cucharadita de extracto de vainilla.
* 1/2 cucharadita de extracto de coco.
* 1/2 cucharadita de extracto de limón.
* 1/2 cucharaditas de extracto de almendra.
* 1/2 cucharadita de extracto de ron.
* 2 cucharadas de leche.
Preparación:
- Precalentamos el horno a 180ºC y engrasamos el molde que vayamos a utilizar.
- En un bol tamizamos la harina junto con el bicarbonato sódico y la sal. Reservamos.
- En el vaso de la batidora cremamos la mantequilla y el azúcar a velocidad media-alta durante unos 3 minutos, hasta que esté pálido y esponjoso.
- Añadimos los huevos, uno a uno, batiendo bien entre ellos para que queden bien integrados antes de añadir el siguiente.
- A velocidad baja añadimos la harina en 3 veces, alternando con la nata agria, empezando y terminando con la harina.
- Continuamos batiendo unos dos minutos a velocidad media para que termine de conformar una masa homogénea.
- Añadimos ahora los extractos, uno a uno, asegurándonos de que estén bien integrados antes de añadir el siguiente.
- Seguimos batiendo durante unos 4 minutos, hasta que la masa nos resulte brillante.
- Vertemos la masa en el molde y horneamos hasta que la superficie esté dorada y al insertar un palillo, este salga limpio. Mi bizcocho necesitó de hora y media.
- Una vez horneado, dejar reposar en el molde durante 10 minutos tras los cuales desmoldaremos para que termine de enfriarse sobre una rejilla.
- Para el glaseado, combinamos todos los ingredientes en el vaso de la batidora, podemos añadir más o menos leche, según el espesor que queramos conseguir.
- Rociamos sobre el bizcocho ya frío.
El bizcocho queda con una miga densa pero a la vez esponjosa la mar de rica. Y lo que me ha gustado estrenar este molde que tenía pendiente desde el verano, que bonito cuando lo ves ahí desmoldado con esas formas tan bonitas. A las que os gusten estos moldes ya sabréis que Nordic Ware está sacando modelos nuevos estos días, así que...al ataque!!! Bueno, yo os dejo y aprovecho para pasar el domingo con mis tres chicos, hasta la próxima receta y muchos besotes.
Pues no sé desde cuándo llevaba yo con esta receta en mente, pero como siempre voy con prisas pues al final me suelo decidir por algo más rápido de preparar. Esa mañana ya tenía la comida planteada para tomarme el tiempo necesario para preparar estos pastelitos de origen turco que nos encantan en casa.
No es que sea difícil, eso sí, necesitan su tiempo para ir poniendo con esmero capa tras capa. Lo mejor es que nos gustaron aún más que los que habíamos probado en la calle y salen un montón, así que merece la pena el tiempo empleado porque cunden muchísimo.
Cuando lo haces en casa pues tienes la oportunidad de poner tus frutos secos favoritos, así que yo escogí los que más nos gustan y debí estar acertada con la combinación porque en mi trabajo triunfaron de lo lindo.
Me llevé un buen tupper a las ocho de la mañana y para la hora del desayuno quedaban 2 que desaparecieron en un pis-pas.
Ingredientes:
* Pasta filo ( yo he necesitado 2 paquetes donde vienen 8-10 hojas).
* 4 tazas de frutos secos. Yo he combinado nueces, almendras, avellanas y dátiles.
* 2 cucharaditas de canela en polvo.
* 1 taza de azúcar granulada.
* 3/4 taza de agua.
* 1/2 taza de miel.
* 250 gr. de mantequilla sin sal, derretida.
Preparación:
- En un procesador de alimentos trituraremos los frutos secos junto con la canela. Reservamos.
- En un cazo combinamos el agua, el azúcar y la miel. Dejamos que hierva mientras revolvemos con frecuencia. Una vez que el azúcar se haya derretido, reducimos el fuego y cocinaremos a fuego lento durante 4 minutos. Retiramos del fuego y dejamos que enfríe por completo.
- A continuación derretiremos la mantequilla.
- Untamos una fuente o molde con mantequilla y ponemos a precalentar el horno a 170ºC.
- Humedecemos las hojas de pasta filo sobre una toalla de cocina húmeda.
- Y ya empezamos a colocar una hoja de pasta filo y la cepillamos con mantequilla, repitiendo el proceso con otras 9 hojas más de pasta filo.
- Cubrimos con 1 taza de frutos secos.
- Colocamos otra hoja de pasta filo y mantequilla y repetimos hasta que tengamos una pila de 5 capas de filo y mantequilla.
- Repetimos este paso con los frutos secos 3 veces más, es decir, tendremos 4 capas de frutos secos con sus 5 hojas de pasta filo y mantequilla encima.
- Excepto tras la última capa de frutos secos, ahí colocaremos 10 capas de filo y mantequilla.
- Cortamos el baklava con la forma deseada y horneamos durante 1 hora y 15 minutos. La superficie debe quedar dorada.
- Retiramos del horno, colocamos sobre una rejilla y rociamos con el jarabe de miel ya frío.
- Ya sólo nos queda dejar que termine de enfriarse para separar esos trocitos ya pre-cortados y disfrutar de nuestros pastelitos.
Espero haberme explicado bien con tanta capa. Ya os digo, no es difícil pero lleva su tiempo poner capita a capita, aunque el resultado es tan espectacular que merece la pena. Qué? Os animáis este finde? Yo estoy pensando en algo más sencillo porque me toca trabajar sábado y domingo, así que os veo en la próxima entrada. Muchos besotes.