La de hoy es una entrada programa, ya lo he hecho varias veces, no puedo eludir el ir al trabajo, pero no quiero privaros de las nuevas entradas. Resulta que hoy es nuestro aniversario de boda, llevamos ya 11 años casados y debo confesar que...parece que fue ayer. Desde ese día el tiempo ha pasado tan rápido..., me parece mentira que llevemos tanto tiempo viviendo y conviviendo, no digo que sea fácil, hay rachas para todos los gustos, pero no cambiaría estos años por nada del mundo, ha supuesto tener dos hijos estupendos, dos mudanzas, varios cambios en el trabajo y claro compartirlo todo con él, con Paco, mi marido.
Recuerdo cada momento del día de nuestra boda, quisimos que fuera algo íntimo, no un bodorrio en el que tuviéramos que cumplir con cada uno de los 200 ó 300 invitados, fuimos tan sólo 75 personas, incluyéndonos a nosotros, así que sólo vinieron la familia y los amigos más íntimos, queríamos poder disfrutarlo y saborearlo, ya que no teníamos la intención de repetir, jejeje
No se me olvida que se me saltaron las lágrimas en la ceremonia, el beso, cuando tiramos las copas de champán después de un brindis en la misma puerta de la Iglesia, cómo nos reímos con la sesión de fotos en el Castillo de Gibralfaro, nuestra llegada al restaurante, el cortar la tarta, nuestro primer baile de casados y el momento de despedirme de mi madre para iniciar una nueva vida.
Paco ha llenado mi vida de alegría, nunca me ha fallado en los malos momentos, me ha consolado, me ha mimado,..., vamos que me ha querido y me quiere, y yo a él, cada día más, porque la madurez de los años también enseña a querer, a respetar y a admirar a esa persona que está a tu lado después de la fiebre del enamoramiento del principio.
Lo nuestro fue un flechazo, a la semana de conocernos comenzamos a salir y ya no nos hemos separado jamás. Perdonad toda esta cursilería, pero tengo la necesidad de que lea esta entrada y que sepa lo que siento, que muchas veces con las prisas y las obligaciones diarias a una se le olvida decir una palabra romántica.
Nunca lo había hecho, pero este año después de hacer tanto dulce para todos, me veía en la obligación de dedicarle esta tarta, es tan paciente conmigo con toda esta locura de tanta receta, de los cupcakes, con mis compras de productos raros y ya para rematar con el blog. Y no sólo es paciente, me apoya en todo lo que hago, no de viva voz, ya os he contado que es de pocas palabras, pero me ayuda a hacer fotos mientras estoy pringada en la cocina, viene conmigo a las compras y lee todas mis entradas, ¿créis que hace falta que diga algo? a mí no. Cariño, te quiero!!
Bueno, pues hasta aquí mi declaración de amor, deciros que esta tarta está copiada de Alma de
Objetivo: Cupcake perfecto que a su vez hizo su versión de la que hizo
I am baker , empecemos con los ingredientes que he necesitado. para hacer el bizcocho:
* 180 grs. de clara de huevo.
* 325 grs. de leche.
* 2 cucharaditas de esencia de vainilla, aunque yo se la puse de algodón de azúcar.
* 400 grs. de azúcar.
* 400 grs. de harina tamizada.
* 4 grs. de sal.
* 20 grs. de levadura.
* 230 grs. de mantequilla sin sal.
La preparación:
- Yo he comenzado montando las claras para reservarlas hasta el momento de su uso.
- Ahora batiremos el azúcar junto con la mantequilla hasta ontener una mezcla cremosa.
- Por otro lado mezclamos la harina con la sal y la levadura.
- Ahora agregamos esa mezcla a la crema de mantequilla y azúcar, poco a poco, en tres veces y para ello nos ayudamos añadiendo también la leche en tres veces.
- Una vez esté todo integrado hay que incorporar las claras que removeremos ahora con la lengua pastelera, con movimientos envolventes.
- Vertemos en le molde y al horno precalentado a 180 ºC unos 35-40 minutos, o como siempre, cuando el palillo nos salga limpio.
Ahora vamos con el montale de la tarta, yo he preferido repartir la masa en varias hornadas en el molde para después no tener que partirlo, además quería que esta tarta fuera alta y ya iba a necesitar más de una hornada de todas formas. Pero igualmente se pueden hacer las láminas del bizcocho. Recordad que para mejorar la presentación de la tarta nuestra cara será el culo del bizcocho, vamos, que le daremos la vuelta.
Antes de aplicar el relleno he mojado los bizcochos con una almíbar echo simplemente con agua y azúcar, calentado ambos en un cacito hasta que el azúcar quede totalmente disuelta.
El relleno ha consistido en mi nata vegetal con esencia de algodón dulce también y coloreado, pretendía que fuera rojo, pero por más colorab¡nte que añadí no conseguí más que este fucsia y así quedó.
Seguimos montando capas de bizcocho y de nata alternativamente. Y ahora viene el cubrir la tarta con la buttercream, es la misma que usé en las últimas cupcakes, las de plátano, pero sólo que esta vez le eché la consabida esencia de algodón de azúcar.
Una vez toda cubierta, no es necesario que quede perfecta ya que eso después quedará tapado comenzamos con nuestra manga pastelera a hacer las rosas, yo comencé por los laterales y terminé por la parte superior.
Y ya para rematar el trabajo me decidí por un spray que compré en mi última visita a La Casita de rojo terciopelo, así que ala, en un pis-pas terminada.
Os pongo un corte, que cuando llegó mi marido me pilló fotografiándola, se llevó un sorpresón y quiso probarla corriendo.
Hacer esta tarta ha sido un placer, y fotografiarla ni os cuento, resulta que mientras le echaba las fotos a la tarta con mi cámara compacta de siempre sonó el timbre y me encontré con un mensajero de SEUR que me traía un paquete con una Canon EOS 1000, era la sorpresa de mi marido para nuestro aniversario, que conste que todo lo anterior lo escribí antes de recibir el regalito ehhhh? Así que véis cómo lo tengo que querer??? Es que no me queda otra.